León ciudad 30

Para conciliar la seguridad sanitaria y la seguridad en la movilidad con criterios de sostenibilidad

Propone: Ayuntamiento de León

Objetivos: conciliar la seguridad sanitaria de la ciudadanía, la seguridad en la movilidad y la actividad hostelera, comercial y turística con criterios de sostenibilidad. Favorecer el uso de medios de transporte alternativos al vehículo y menos contaminantes.

Medidas: siete ciclocarriles compartidos con vehículos privados, pero en los que tendrán uso prioritario bicicletas, vehículos de movilidad personal, transporte público y taxi con una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora. Estos ciclocarriles son: el Camino de Santiago desde la avenida Madrid hasta la avenida Quevedo, la plaza de San Francisco, alcalde Miguel Castaño y avenida Madrid, avenida Palencia y República Argentina, calle Profesor Gaspar Morocho y El Encinar, calle Fray Luis de León, avenida Álvaro López Núñez entre avenida Asturias y Padre Isla y avenida de La Lastra y José Aguado.

Motivaciones: Copiamos a continuación los estudios de Greenpeace que requieren la necesidad de la implicación ciudadana en este sentido.

Los veranos leoneses serán mucho más calurosos. De hecho, según los informes que maneja Greenpeace, la temperatura media durante el verano en la provincia pasará a ser de 33 grados, el clima templado pasará a ser árido y las máximas podrán alcanzar los 40 grados de forma habitual. Los días secos, es decir, con menos de 1 milímetro de lluvia, también aumentarán y las olas de calor pasarán a tener una duración de nueve días en vez de los seis que duran en la actualidad. Así plantean desde la asociación ecologista el futuro «más bien próximo» para la provincia de León en un escenario donde el cambio climático sigue siendo un problema al que no se hace frente.

Un panorama que tal y como señala Tatiana Nuño, responsable de Cambio Climático en Greenpeace, pasará factura a la salud de los leoneses y afectará a su bolsillo, pues golpeará duramente a la agricultura y al turismo provincial. Y es que pese a que «hubo una reducción significativa de las emisiones de CO2 durante el confinamiento», la huella ambiental de los leoneses sigue generando un impacto negativo, pues «las reducciones necesitan ser fruto de cambios estructurales y no de casualidades».

Uno de los cambios que aplaude es la criticada medida de León Ciudad 30, una modificación que ha señalado como «pasos en una buena dirección». Y es que tal y como relata Nuño, los reglamentos «deben favorecer la aparición de ciudades más sanas y seguras para los peatones», de forma que sean «los coches los que se adapten a las personas y no al revés».

«La calle es un espacio compartido, que además de ser para transitar, es para disfrutar de forma libre y segura. Necesitamos que sean los vehículos quienes se adapten a la ciudad, no la ciudad a los vehículos. Las ciudades del siglo XXI son ciudades de las personas, con menos ruido y menos emisiones», explica la coordinadora de Greenpeace. «Medidas como la Zona 30 son una transición necesaria hacia ciudades que promuevan un transito a pie, peatonales, más verdes, con mejor calidad del aire, donde se promueva el transporte público y donde las nuevas movilidades más sostenibles, como los patinetes eléctricos, tenga más facilidades y terminen expulsando a los coches de las ciudades».

Transición ecológica «real», tanto a nivel social como ambiental

De hecho, a nivel nacional, muestra poca confianza en la utilidad de la Ley del Cambio Climático que se debate en la actualidad en el Parlamento, pues asegura que no se ajusta a criterios científicos, pero a nivel local tiene claros cuales tienen que ser los próximos retos ecologistas para los leoneses: «Es importante terminar de poner fin a la minería con una transición justa y real, tanto a nivel social como ambiental. Para ello, se requiere una verdadera reparación ambiental, sanear las aguas y tierras afectadas y garantizar el sellado para evitar que vuelvan a emitir gases peligrosos», enumera, una indicación aplicable a las térmicas: «Mientras haya térmicas tenemos contaminación y una calidad del aire baja».

Por otro lado, otra de las preocupaciones de la organización ecologista se centra en las explotaciones ganaderas: «Hay muchas asociaciones de vecinos unidas luchando para evitar la aparición de macrogranjas tanto de porcino como de gallinas. Estas hacen un uso intenso de electricidad, lo que supone una mayor emisión de CO2. Además, contribuyen de forma importante a la deforestación».

Fuente: El Ayuntamiento de León establece el límite de velocidad a 30 kilómetros por hora en toda la ciudad | Leonoticias